Los perros nos animan a hablar

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Está claro que la comunicación es siempre producto de un conjunto de actos, orales, verbales y gestuales. Parece ser qué más del 60% de la comunicación entre dos humanos es de carácter gestual. Y con los perros ocurre lo mismo, nuestra comunicación con el aviene por un conjunto de gestos, sonidos, tonalidades, palabras, caricias y miradas.

 

 

Todo ese conjunto de acciones que ponemos en marcha al comunicar constituyen nuestro lenguaje (y el del perro).  Y en ese sentido también el perro nos va a ayudar enormemente a mejorar nuestra capacidad de comunicación integral. Pero hoy me parece muy interesante subrayar el efecto concreto y específico que la compañía de un perro puede generar en una persona como motor de la estimulación oral.

Los perros nos entienden de las mil maravillas a través de nuestra voz y sus infinitas modulaciones. Variando tonalidades e intensidades podemos construir un amplio y eficiente código de comunicación con ellos. Muchas veces, pueden no entender algo, pero el tono, forma e intensidad de nuestra voz le van a dar indicaciones sobre nuestro estado de ánimo e probable intención.

Tanto si construimos un código de comunicación bien estructurado en modo de facilitar su comprensión por parte del perro. Como si no, al final, a fuerza de convivencia y cotidianidad, el código irá surgiendo solo y nuestro perro con el tiempo será capaz de discernir y entender un montón de palabras o secuencias de palabras diferentes. Que asociará a una situación dada y conducta consecuente.

 

 

Es evidente, qué en función de la experiencia vital de cada perro y la frecuencia, intensidad y claridad con qué escuche las diferentes palabras, hará que haya perros que entiendan un reducido número de ordenes o palabras. Y otros al contrario, con la práctica continua y una propuesta más variada, serán capaces de entender muchas más palabras, secuencias, ordenes u otros comandos vocales. Por ejemplo, hay perros cuyo adiestramiento técnico precisa de muchas comunicaciones diferentes que el perro va a entender y distinguir sin dificultad. Y hay perros cuya riqueza de palabras escuchadas será mucho más reducida y por lo tanto tendrá unas capacidades menores de entender lo que decimos.

Bien, una vez explicada por encima la cuestión anterior, me puedo adentrar en el objeto de este post. La enormes potencialidades que tiene un perro para fomentar en cualquier persona sus capacidades de comunicación oral y el lenguaje,

Y probablemente os estaréis preguntando, ¿y donde puedo yo aprovechar ese maravilloso recurso que me proporciona el perro, para fomentar las habilidades de comunicación en general y la capacidad oral en particular?.

Pues evidentemente en infinidad de situaciones en las que necesitaremos fomentar, potenciar, incentivar, animar, o favorecer las capacidades orales y el habla. Siempre además teniendo en cuenta, que el perro nunca “trabaja” en una sola dirección, y con su ínter actuación con su guía, incentiva y convoca una infinidad de procesos profundamente ínter relacionados y cuyo beneficios sobre la salud difícilmente podemos evaluar a compartimentos estancos ya qué constituyen, de por si, un todo en la intervención.

 

 

Lo que podría decirle una persona a su perro en la intimidad siempre digo que no nos lo podríamos ni imaginar. He visto personas solas hablar durante horas con su perrito y gracias a eso mantener una adecuada fluidez de conversación. Alumnos de educación especial que le dirigen al perro de intervención, frases que sus enseñantes nunca le habían escuchado pronunciar y más aún, ignoraban su capacidad de emitir en complejos pronunciados.

El perro, cualquier perro,  de manera absolutamente espontánea e intima, invita a hablar. Con niños con dificultades de expresión es quizás uno de los mejores apoyos que podemos brindarle.  Y podemos estar seguros que poco a poco podría favorecer de manera notable, gracias a esa necesidad cotidiana de comunicación perro/guía,  una mayor soltura y destreza oral. Además es muy posible que podamos observar un enriquecimiento progresiva del lenguaje, con la incorporación de palabras, frases y/o expresiones extrapoladas de otros eventos vividos, Como puede ser su serie preferida de la televisión. Que acabará recitando de memoria a su perro el último capítulo de sus dibujos animados preferidos.

Si pensamos a una persona que ha padecido un grave accidente cerebro vascular (ACV) con secuelas en el lenguaje, un perro le puede ayudar de manera muy eficiente, en la recuperación al favorecer la intención comunicativa y de consecuencia la capacidad de trabajo y recuperación fundamental del usuario. Al principio probablemente deberán construir entre ellos un nuevo código de comunicación, pero es altamente probable que en un arco de tiempo relativamente breve, el perro y su guía u usuario se entiendan con bastante eficiencia.